La reliquia arqueológica más importante de la zona, por su antigüedad y por su relevancia, es la Vía de la Plata. La calzada romana que unía Emérita Augusta (actual Mérida) con Astorga a lo largo de todo el oeste de España, cruza por las cercanías de Béjar en el que es, sin duda, el tramo mejor conservado de todo su recorrido.
Hagamos historia:
Aunque una vía de comunicación por esta zona debió existir desde la Edad del Cobre (3000 a/C), es durante la romanización, en la época de Trajano y de Adriano, cuando se consolida como calzada, construida con todas las características típicas de estas vías: una sucesión de capas de piedra y arena de diferentes grosores para lograr cimentar, impermeabilizar e impedir que enraícen las hierbas; y un encintado lateral con grandes losas, pasos de agua y quitamiedos. De todo ello, y debido a las diferentes reconstrucciones y restauraciones, poco ha quedado, aunque, como hemos dicho, es la zona entre Puerto de Béjar y Calzada de Béjar el tramo donde mejor se pueden apreciar tramos de la construcción original. El lugar donde con más facilidad el senderista puede sentirse trasladado hasta tiempos tan remotos, es el entorno del puente de la Malena, por donde la calzada cruza el río Cuerpo de Hombre. En un corral de ganado próximo se puede ver, perfectamente conservado, un miliario romano. Estas construcciones de forma cilíndrica y unos dos metros de altura servían de mojones e indicación de distancias en millas con respecto a Emerita Augusta. En éste se pueden percibir perfectamente las letras latinas grabadas con inscripciones laudatorias hacia el emperador de turno. En las cercanías, pero muy desplazados de sus lugares originales, hay otros miliarios.
Siguiendo con vestigios y huellas del pasado los arqueólogos nos mencionan las llamadas mansio, pequeños núcleos de población junto a las calzadas que con paso del tiempo desaparecieron o se convirtieron en las futuras ciudades. En la zona han aparecido restos que avalan la existencia cerca de Puerto de Béjar y de Valverde de Valdelacasa, de las mansio de Ad Lippos y de Caelionico.
El propio puente de la Malena es de origen romano, parece obvio; pero fue reconstruido casi en su totalidad en el siglo XVIII por lo que su aire actual es más bien neoclásico con dos arcos de medio punto y un tercero ojival.
Para un conocimiento profundo de los valores medioambientales en las márgenes del río Cuerpo de Hombre podemos realizar el recorrido desde las inmediaciones del citado puente hasta Montemayor del Río. Es una ruta senderista bien señalizada que parte de la calzada romana, unos metros por encima del puente en dirección a Puerto de Béjar. Por su derecha surge un camino, algo embarrado, que sigue todo el curso del río por su lado izquierdo entre grandes alisedas, choperas y saucedas, e incluso árboles menos frecuentes en la zona como el arce de Montpellier. La llegada a Montemayor se hace volviendo a cruzar el Cuerpo de Hombre por el puente que llaman los lugareños de Palo.
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