La presencia de varios hombres ataviados de cuerpo entero con grandes planchas de musgo haciéndose inidentificables es el elemento más característico de la procesión de Corpus Christi en Béjar. El atuendo silvestre de estos personajes contrasta ese día con la etiqueta rigurosa con la que las autoridades y fuerzas vivas de la ciudad se engalanan para rendir pleitesía al santísimo. Hombres y mujeres se engalanan bajo los rayos solares que preconizan el verano. La figura legendaria del hombre de musgo es, de este modo uno de los símbolos más emblemáticos, si no el que el más, de Béjar.
¿Pero por qué unos hombres vestidos con tan incómoda indumentaria? Para ello hay que recurrir a la fantasía y la sugerencia de la leyenda, casi a la mitología, que rodea todos los hechos de la Reconquista española. Las primeras documentaciones de la existencia segura de Béjar datan de los siglos XII y XIII, en las que se señala la orden de repoblación de la zona mandada realizar por el rey Alfonso VIII. Por eso la reconquista y cristianización de Béjar, si es que tenía entidad poblacional en esa época, data de fechas similares. No habiendo referencias históricas de ese hecho la leyenda nos habla de unos hombres reunidos en el paraje de Santa Marina, en pleno monte, camuflados entre las peñas cercanas a la muralla con el objeto de acercarse a la fortaleza. De aquella manera, sigue narrándonos la leyenda, se provocó la batalla que convertiría a Béjar en cristiana.
Para recordarlo, y dada la cercanía del día de Santa Marina (17 de junio) con la festividad del Corpus, aquellos hechos y aquellos personajes pasan a formar parte de las celebraciones, adquiriendo con ello un alto contenido religioso (según otras versiones el hombre de musgo es una figura con diferentes orígenes paganos) de reafirmación del catolicismo frente a otros credos. Sea como fuere lo cierto es que la tradición ha atravesado siglos y siglos y, si bien la procesión del Corpus ha perdido algo de su antigua pomposidad en Béjar, continúa siendo una jornada muy arraigada y especial no faltando ningún año las inquietantes figuras de hombres vestidos de musgo.
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