La Sierra de Francia es un macizo montañoso situado a unos cuarenta kilómetros de la Sierra de Béjar y junto con ella forma una recientemente declarada Reserva de la Biosfera. A pesar de esa relación y cercanía, la Sierra de Francia es una montaña muy distinta a la bejarana: sus altitud, las rocas predominantes, la vegetación característica y su aspecto en general poco o nada tienen que ver con las cumbres del Calvitero y los valles glaciales de Béjar.
La Sierra de Francia la configuran los relieves que forman los arroyos afluentes por la derecha del río Alagón: el Quilama, el Francia, el Ladrillar, y el Batuecas. Proliferan lomas redondeadas, picos y valles enrevesados donde crecen castañares, robledales y encinares entre los que se va abriendo camino un frondoso sotobosque de madroños, de jaras y de brezos que dan a las laderas, en las diferentes estaciones del año, un aspecto muy colorido. Entre esa masa de vegetación, escondidos y manteniendo como un tesoro sus seculares costumbres, aparecen los pueblos serranos. Aunque todos ellos tienen mérito por su bien mantenida arquitectura rural, viejas tradiciones y relación con la naturaleza, tenemos que destacar a sus cuatro conjuntos histórico artísticos: La Alberca, a los mismo pies de la Peña de Francia con un abigarrado y bellísimo casco arquitectónico; Miranda del Castañar, de aspecto muy medieval en el que destaca el perfil de su castillo del siglo XV, magnífica atalaya visual de toda la región. Mogarraz es uno de los pueblos más auténticos de la sierra, plagado de rincones llenos de tipismo; y San Martín del Castañar, otro pueblo que muestra al cielo sus perfiles de fortaleza y de espadaña eclesial.
En el límite sur de la sierra, uno de sus valles, especialmente profundo y aislado, ha adquirido, desde tiempos inmemoriales, singular fama. Se trata de Las Batuecas, lugar escogido por los carmelitas para erigir el monasterio eremitorio de San José, y el lugar de retiro de los mojes. El entorno que lo rodea mantiene, debido a su incomunicación histórica, las características propias de un lugar virgen, en donde la tradición situaba al mito del hombre salvaje. La frondosa vegetación de encinares, alcornocales y enebros es refugio de numerosas especies animales en peligro de extinción, de lugares de postal como la cascada de la Cola de Caballo o de reliquias prehistóricas como el Canchal de las 'cabras pintás'.
El GR-10 a su paso por la zona.
El GR-10 es una ruta de senderismo de Gran Recorrido que atraviesa el continente europeo desde los Balcanes hasta Lisboa. El territorio de la Península Ibérica es cubierto por esta ruta de este a oeste, partiendo de Valencia hasta internarse en Portugal. Béjar y su entorno está atravesado por el GR, señalizado por marcas y balizas de colores blanco y rojo. Aunque existen varios ramales el recorrido principal llega a la zona desde San Bartolomé de Béjar (provincia de Ávila) hasta La Hoya, desde donde desciende por antiguos caminos hacia Navacarros y Palomares, a las mismas puertas de Béjar. La ciudad es dejada a la derecha descendiéndose por el antiguo cordel de merinas, junto al valle de Huertas. Se cruza y se vuelve a cruzar el río Cuerpo de Hombre en las cercanías de la Depuradora de Aguas para enfilar el camino de la Umbría, bajo el gigantesco viaducto de la autovía 630. Entre un tupido bosque pasamos junto a las rocas del Tranco del Diablo y seguimos descendiendo hasta las inmediaciones de Los Molinos de Pichón donde volvemos a cruzar el Cuerpo de Hombre y ascendemos por la calzada romana de la Plata hasta el pueblo de La Calzada de Béjar. Desde aquí, por diferentes tramos y en un sentido sobre todo descendente, vamos cruzando los municipios de Valdehijaderos, Horcajo de Montemayor, Colmenar de Montemayor hasta Sotoserrano, final de este tramo del GR en el que se suman un total de 46 kilómetros.
|